Desde 1938, la derecha sólo ha ganado dos
elecciones presidenciales: en 1958, con el célibe enfermo imaginario, Jorge
Alessandri Rodríguez y saca mocos Sebastián
Piñera. El haber perdido casi la totalidad de los comicios presidenciales
quiere decir que la derecha no ha tenido ningún poder político en Chile, por
consiguiente, este país ha sido normalmente centro-izquierdista. El hecho de
perder las elecciones ha afianzado en la derecha una tendencia dictatorial y
autoritaria: es la división de los partidos de derecha la que hace imposible
que triunfe en alguna elección presidencial. Si tomamos los dos extremos de
esta historia, 1938, en que la derecha llevaba a un empresario avaro y
especulador, don Gustavo Ross Santa María, y en el 2006, que nuevamente lleva a
un empresario, apostador de la Bolsa y, al parecer, bastante avaro, pues
destinó muy pocos recursos a su campaña. Gustavo Ross era un porteño afrancesado,
hablaba castellano con acento galo; Popeye Piñera pretende presentarse como
profesor de la universidad de Harvard, en Estados Unidos. Don Gustavo perdió
por culpa de los falangistas y Popeye Piñera, por la estúpida quimera de querer
conquistar a los humanistas cristianos; Gustavo Ross fue víctima de la
dictadura de Ibáñez, pero en 1938, coqueteaba con el fascismo italiano; Popeye
votó contra Daniel López Pinochet en el plebiscito de 1988, pero terminó del
brazo con los dictatoriales, en el 2006. Como elñ lector podrá comprobar, hay
demasiadas similitudes entre ambos empresarios candidatos.
En 1942, en plena Guerra Mundial la derecha,
traicionando los valores democráticos, llevó como candidato al ex dictador
Carlos Ibáñez del Campo, cercano al nazismo-fascismo; afortunadamente, don
Arturo Alessandri, por los liberales y Rafael Luis Gumucio, por los
conservadores, no sólo no apoyaron a ex tirano, sino que hicieron propaganda
por su rival, Juan Antonio Ríos que era un radical arribista, autoritario, militarista
e ibañista; nadie se acuerda hoy del oportunismo chileno, en la Segunda Guerra
Mundial, cuando se declaró la neutralidad en la lucha entre la democracia y el
nazismo. Se puede decir que, en las elecciones de 1942 de nuevo, perdió la
derecha. En 1946, la derecha se presentó dividida: por un lado el
social-cristiano Eduardo Cruz-Coke, quien obtuvo el 29.7% de los votos, y
Fernando Alessandri, el 27.2% de los sufragios; si sumamos a ambos candidatos
derechistas dos da el 56.2% de los votos, contra el 40% del izquierdista
Gabriel González Videla; no había ninguna diferencia entre Cruz-Coke y
Alessandri: pertenecían a la misma clase social, representaban los mismos
intereses económicos, ambos eran progresistas en el mundo de la posguerra, se
había acabado, hacía mucho tiempo, la guerra teológica entre conservadores y
liberales, por consiguiente, fue sólo la división de la derecha la que
posibilitó el triunfo del traidor y rumbero, Gabriel González Videla quien, al
poco tiempo, traicionó a sus aliados comunistas.
En 1952 la derecha, de nuevo, llevó candidaturas
separadas: Arturo Matte Larraín, apoyado por liberales y conservadores, y Pedro
Enrique Alfonso, apoyado por radicales y falangistas. Esta vez, Carlos Ibáñez
arrasó en las elecciones, con el 46.8%, contra el 27% de Matte y el 20% de
Alfonso, los que sumados, le permitirían empatar con Ibáñez quien, en ese
tiempo, era apoyado por agrarios laboristas y socialistas. Sólo en 1958, Jorge
Alessandri logra ganar a Salvador Allende, por una diferencia del 3% de los
votos. En triunfo de la derecha es muy magro y, al año, Alessandri ni siquiera
logra un tercio para aprobar leyes en el Congreso, causa por la cual se ve
obligado a aliarse a los arribistas radicales, siúticos que imitaban los modos
de vida de la clase alta luciendo, como Daniel López Pinochet, una perla en la
corbata y vistiendo abrigos de piel de camello –no hay nada más asqueroso,
tonto y miserable que hombres de clase media quieran imitar los modos de vida
de la clase alta, gente de esta calaña siempre corrompe a los partidos de
centro-.
En 1964, después de las elecciones de Curicó, la
derecha tiene que votar obligada, tapándose las narices, por Eduardo Frei
Montalva, aterrada ante el peligro del triunfo de Salvador Allende. En 1970, de
nuevo la derecha estaba convencida de que iba a ganar con el célibe Jorge
Alessandri, por esta razón no acepta ningún proyecto de segunda vuelta que, a
lo mejor, la hubiera salvado e, incluso, tuvo la jactancia de sostener que
quien no tuviera un voto más, fuera elegido antes de que lo hiciera el Congreso
Pleno; de nuevo, fue derrotada por Salvador Allende.
De 1973 hasta 1989, la derecha gobernó
dictatorialmente con el asesino y ladrón Daniel López Pinochet; parece ser que
su única posibilidad de éxito será por la vía dictatorial, pues el pueblo la
rechaza. Cuando se recupera la democracia, la derecha sigue perdiendo: en 1989,
el chascón Büchi obtiene el 29.4% de los votos, y Pollitos Francisco Javier
Errázuriz, el 15.43%, es decir, juntos el 44.8%, y Patricio Aylwin un 51.17%;
claro que no era fácil juntar la demagogia del hombre de los pollitos con el
neoliberalismo del pinochetista Búchi. En el siguiente período, en 1994, Eduardo Frei, obtuvo el 57.98% de los
sufragios, Arturo Alessandri Beza, el 24.41% y José Piñera, un 6.18%. La
derecha estaba en su mayor declive y la Concertación en su cenit. No sabemos
cómo Eduardo Frei Ruiz-Tagle se las arregló para dilapidar tan rápidamente esta
cuantiosa fortuna electoral; ni siquiera los dueños de fundo, de principios del
siglo XX, lograban botar su riqueza, en la mesa de juegos.
En la elección de 1999 y la del 2000 –en segunda
vuelta – se presentó la oportunidad única para derecha, representada por el
arcángel Lavín, de ganar una elección presidencial; la diferencia con el
profesor Lagos fue prácticamente nula, un empate técnico, como dicen los
alambicados técnicos electorales; si no hubiera sido por apoyo de los
comunistas, el profesor se hubiera ido cortado. Por último, en el 2006, el
empresario Lúculo Piñera pierde por paliza, contra la bella Michelle Bachelet.
Cuándo la derecha ganará una elección presidencial? No soy profeta, pero como
va, y su estilo de hacer política, me da la impresión de que no va ser durante
el presente siglo, salvo que las estupideces y manos manejos de la Concertación
terminen por ayudarle.
Si bien la derecha no gana las elecciones
presidenciales en más de 60 y tantos años, ha gobernado casi siempre, con la
salvedad del período de Salvador Allende, (1970-1973): De 1942 hasta 1952,integró todos los gabinetes de los
gobiernos radicales; conservadores y liberales tuvieron mayoría en el
Parlamento; la totalidad de los empresarios eran derechistas; no había, como
hoy, lobistas como Garretón, Correa y Tironi, que se dicen izquierdistas; todos
los diputados eran miembros de los directorios de las empresas privadas: se
llamaban consejerías parlamentarias; las hijas de los radicales se casaban con
los hijos de los conservadores, un amasijo entre masones y católicos, pero que
siempre les reportaba grandes beneficios. Así, el poder económico estaba en
manos de la derecha y no era necesario poseer la presidencia del país, que sólo
trae malos ratos; por lo demás los radicales y después los socialistas,
administran de mejor forma el capitalismo manteniendo callados a los sindicatos
y repartiendo migajas a los pobretes. No eran necesarios los generales, ni los
golpes de Estado, pero se recurría a ellos cada vez que el populacho se
rebelaba. Así se hizo con la Ley de Defensa de la Democracia, de González
Videla, con las matanzas del 2 de abril, con Ibáñez, con el asesinato de la
población José María Caro, con Jorge Alessandri, y El Salvador y Puerto Montt,
con Eduardo Frei. Por la razón o la fuerza. Si se quedan callados, tendrán
“democracia”, si se rebelan, tendrán militares.
En el 2010
gano con Piñera todo indica que solo la derecha durara 4 años en el
poder seguro para volver a perder en
2013 con la gabarabatera y un poco
histérica de Evelyn Metthei, no
hay caso la derecha dura muy poco en el poder si es elegida democraticamente
Si bien la derecha pierde elecciones, siempre logra
mantener el poder, pues los políticos de clase media, sean radicales, demócrata
cristianos o socialistas, están en la cola para convertirse en los mejores
administradores de la dictadura neoliberal. Mientras exista este tipo de
izquierda no hay esperanza de cambio que, a mi modo de ver, sólo puede venir de
la sociedad civil cuando se transforma de clase
en sí a clase para sí, en la terminología de Carlos Marx.
Para Tejemedios escribió:
RAFAEL LUIS GUMUCIO RIVAS
Historiador, Escritor, Doctor en Educación y ex
Diplomático