BONOS: UNA FORMA DE CAMUFLAR LA DESIGUALDAD

A comienzos del siglo XX el cohecho, junto con la compra de conciencias, suponía, para la oligarquía, una especie de indemnización, destinada al ciudadano pobre para que votara por un candidato liberal o conservador, garantizando con esto la continuidad del Ejecutivo y del Parlamento, en favor de la oligarquía. Ni Maquiavelo descubrió una mejor forma de conservar el poder sin recurrir a la fuerza, o mejor, ser amado sin ningún esfuerzo. Cuenta Manuel Rivas Vicuña que los electores se indignaban cuando los candidatos acordaban repartirse los cargos y por consiguiente, hacían innecesario el cohecho – algo similar a la elección Frei Ruiz-Tagle y Allamand, en la Región de Los Lagos, en la última elección parlamentaria -.

La focalización, en este caso, que consiste en subsidiar a los más pobres, y los bonos, constituye la forma mucho más sutil y ladina de cohechar a los ciudadanos, de manera que se mantenga incólume el modelo social y político instaurado por la dictadura y perfeccionado, en relación geométrica, por la Concertación. Hay una diferencia substancial entre la pobreza y la desigualdad: Chile, en apariencia, es un país rico, pero en la realidad, el más desigual del mundo; hasta el más lerdo intelectualmente captaría que son muy pocos los ricos y muchos los pobres. Por lo demás, las estadísticas muestran, matemáticamente, la monstruosidad del marasmo chileno. El Índice Gini puntúa de 0 a 1, donde 0 es la igualdad absoluta, y 1 es la máxima desigualdad. Chile se encuentra en el 0.53; Haití, en el 0.60. Desde este punto de vista Chile ostenta un récord de desigualdad. Paradójicamente, previo a la recaudación de impuestos, Alemania tiene un 0.50, pero una vez haciendo efectiva la recaudación de impuestos, baja a 0.30, mientras que Chile continúa sin mayor variación. De nuevo, a prueba de “tontos”, en Chile los ricos no pagan impuestos.

La distancia entre el 20% más rico y el 20% más pobre es abismante: el quintil 1 tiene ingresos de 124216 mientras que el quintil 5 tiene 226254242. Las AFPs son dueñas de casi la totalidad de las Acciones que se transan en la Bolsa de Comercio, invirtiendo el dinero de las cotizaciones de los trabajadores chilenos que, posteriormente, los prestas a ellos mismos, con tasas máximas convencionales del 50%. Literalmente, los dueños de Chile son cinco familias que ejercen la totalidad del poder y, por otro lado, erróneamente calculado, un 14,5% de pobres que reciben subvenciones y bonos, a fin de que se mantenga el statu quo.

No hay lugar a equivocaciones: aun cuando no estoy de acuerdo con los bonos y subvenciones, mucho peor sería que no existieran, siguiendo la teoría radical de la escuela austriaca (Hayek), contraria a todo tipo de ayuda por parte del Estado y partidaria de dejar morir a los perdedores del mercado.

Es necesario marcar con claridad las diferencias en las formas de enfrentar la desigualdad: la primera, es atacar la pobreza y la desigualdad por medio de subvenciones y bonos – practicada al grado heroico por Bachelet y luego por Piñera, plano en que no hay diferencia entre Concertación y Alianza entre mercado liberal y mercado social -; la segunda se refiere al urgente cambio del sistema tributario, que marca la forma de construir un país, que supondría establecer un sistema impositivo que haga caer la carga pública sobre las grandes empresas y los más ricos, favoreciendo a las pequeñas empresas y a los más pobres. Este reforma supone, en la práctica, la antítesis del modelo actual. En este plano, los Progresistas nos ubicamos en una barrera contrario a un sector de la Concertación, que mantiene el statu quo, y la derecha; la tercera, se refiere a la contradicción entre el extremo liberalismo y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. El extremo liberalismo supone que solo el individuo puede decidir, en razón de sus ingresos, el tipo de educación y salud que le conviene - toda la sociedad es un gran supermercado, en el cual elige el producto que le parece adecuado a su estándar económico y sus preferencias; en este sentido, la derecha es consecuente cuando es partidaria del Boucher y del lucro en educación -. La igualdad de oportunidades supone educación y salud de calidad para todos, sin excepción, y un Estado regulador y, en no pocas veces, productor – como en el caso actual del litio. Los bonos solamente constituyen un paliativo, que no cura la enfermedad, sino que la amortigua.

Para Tejemedios
Rafael Gumucio Rivas
Historiador, Doctor En Historia, Ex embajador de Chile en Francia



LA CONCERTACIÓN ES UNA QUERIDA VIEJA VIRTUOSA

La Concertación no es ahora ni la sombra de la combinación triunfante del pasado: si antes tuvo ideales, hoy está en plena decadencia; si antes representó más del 50% en las elecciones, hoy tiene menos del 25% en las encuestas, si lo dividiéramos entre los cuatro partidos, ninguno de ellos podría aspirar a más del 7%; qué lejos está la Democracia Cristiana, por ejemplo, del 40% del 1965 o de más del 20% en las elecciones anteriores, salvo las dos últimas -la municipal y la parlamentaria-, que anduvo cerca del 15%, retrotrayéndose a la votación de 1961. Si antes la Concertación era joven y ágil, hoy es vieja, retrógrada, roñosa, hedionda, egoísta, y sólo le interesa el patrimonio y los billetes azules. Todos los masoquistas que se inscribieron en sus primarias truchas, están para el loquero.

La última experiencia de primarias presidenciales en la Concertación no fue muy gloriosa: de principio a fin, un fraude y para más remate, muy mal planificadas, en primer lugar, los socialistas y el PPD, porfiadamente, querían proclamar a Eduardo Frei como su candidato, por consiguiente, no podían aceptar que otro dirigente del conglomerado pudiera competir; así ocurrió con la postulación de Marco Enríquez Ominami de Alejandro Navarro y la de Jorge Arrate; fue tan ridículo y falto de seriedad, de responsabilidad y de respeto hacia el pueblo, que decidieron unas primarias regionales, la primera en las regiones VI y VII, en que si uno de los candidatos obtenía más del 60% sería proclamado inmediatamente como el candidato a la presidencia, de no producirse esta situación, continuaba en la II, un caramelo para José Antonio Gómez.

Además de este pastel, se prohibió a la Prensa informar sobre el desarrollo de la votación. Lamentablemente, el día del escrutinio se inmiscuyeron las desagradables cámaras para dejar patentado en la historia las amorosas, pías y fragantes palabras de amilo Escalona, dirigidas a su compañero de coalición José Antonio Gómez.

Yo quisiera creer que; El arco iris brilla hoy esplendoroso, desde abajo, desde donde los movimientos sociales sueñan y demandan sus derechos. Los anteojos antiguos no sirven para ver la realidad del arco iris de hoy…la realidad real…de Chile y del mundo…y el clamor por el cambio que gritamos sordamente en cada marcha y en cada esquina donde hay un estudiante que aún piensa en su futuro…y que sin embargo está solo, muy solo para abrirse camino contra la máquina. -Concertación, querida vieja virtuosa…por favor, ¡despierta mierda!

Para Tejemedios
Rafael Luis Gumucio Rivas
Doctor en Educación, Historiador, Escritor y Ex Embajador en Francia

LOS FREISTAS FUERON TODOS GOLPISTAS

La interpretación histórica de los tiempos cercanos no tiene, necesariamente que ser objetiva: cualquier persona, sea Presidente, ex Presidente o simple “opinólogo” tiene derecho a calificar a los gobiernos de buenos, malos o podridos.
Para algunos, los gobiernos de Jorge Alessandri y más cerca, el de Sebastián Piñera, han sido un desastre de mierda; lo mismo podría argumentarse sobre los dos períodos de Carlos Ibáñez del Campo, o más recientemente, el de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Que don Patricio Aylwin diga que el gobierno de Salvador “no fue bueno” no es ninguna novedad, pues fue y sigue siendo un feroz opositor, tanto a la figura, como a la gestión del Presidente mártir. Su gran mentor de la época, Eduardo Frei Montalva, a partir de 1970, tenía la peor imagen del extinto Presidente: lo consideraba superficial, fatuo y que iba a conducir a Chile al peor de los desastres y se manifestaba tempranamente el desagrado que sentía al tener que entregar la banda presidencial a su opositor.

Es verdad que el gobierno de la Unidad Popular fracasó, en parte a causa de la imposibilidad de llegar a acuerdos con la Democracia Cristiana, cuyo sector freista, al poco andar, hizo lo imposible para que el diálogo fructificara. Mi padre, Rafael Agustín Gumucio Vives, da testimonio de esta situación: cada vez que se acordaba con Bernardo Leighton y con Renán Fuentealba o con otros líderes democratacristianos abiertos al diálogo, llegaba una llamada del sector freísta, que obligaba a los parlamentarios a retraerse.

En agosto de 1973, muy cerca del golpe militar, el Cardenal Raúl Silva Henríquez quería un diálogo entre los dos grandes ex amigos, Eduardo Frei y Salvador Allende, pero el primero se negó dejando a Patricio Aylwin como representante de la Democracia Cristiana, partido que planteó tal cantidad de condiciones que hizo imposible el acuerdo para llegar a una salida política.

El Parlamento sacó un acuerdo por el cual condenaba el gobierno de Allende, que sirvió posteriormente para justificar el golpe de estado y la asunción de los militares al poder. Bernardo Leighton, en el exilio, reconoció que fue engañado por su directiva para votar a favor un acuerdo que conducía directamente a la intervención militar.

Posterior al Golpe, salvo los trece firmantes de un documento condenatorio al golpe militar, encabezados por Bernardo Leighton y Radomiro Tomic, la mayoría del partido Demócrata Cristiano apoyó el golpe militar. La carta de Eduardo Frei a Mariano Rumor, presidente de la Internacional democratacristiana, es clara, precisa y explícita, en el sentido de apoyar el golpe militar.

Eduardo Frei Montalva, junto con Gabriel González Videla y Jorge Alessandri, asistieron al Tedéum, en la Gratitud Nacional, para agradecer a Dios el triunfo del golpe militar y la caída de Allende. Podrá argüirse que Frei lo hizo con cierta dosis de desagrado y a petición del Cardenal, la realidad es que estuvo presente, en compañía de dos derechistas.

Por cierto que Frei no tiene la culpa de que sus dos edecanes hayan sido los líderes del golpe militar, Bonilla y Arellano, tampoco Aylwin la tuvo al creer, ingenuamente, que podría defender a la radio Balmaceda y en nombre de la libertad de prensa, ante el ministro del Interior Bonilla, quien le respondió groseramente como corresponde a la brutalidad castrense.

En este primer acápite, parece evidente que es una verdad del porte de una catedral, que la DC se arrepintió, como buenos católicos que eran, y el perdón de los pecados se repite, domingo a domingo, en la misa, sin embargo, la responsabilidad política, después de haber pedido perdón, exige reconocer el error y no tratar de autojustificarse, como lo está haciendo el ex Presidente. Por lo demás, la penitencia la cumplió, con creces, al convertirse en aliado de los socialistas.

Nadie niega que los termocéfalos, el sectarismo y algún grado de corrupción, además de una concepción dogmática del marxismo y sobre todo del leninismo, muy propio de nuestra izquierda utópica y subdesarrollada, colaboró al fin trágico de de la democracia.

El papel de Estados Unidos y la derecha militarista está comprobado y dilucidado hasta la saciedad.

Es una estupidez sostener que la política es solamente futuro, pues el hombre es, apenas, presente y pasado; ninguna persona seria puede predecir el futuro, por consiguiente, nuestra tarea consiste en mirar el pasado para entender el presente; sin embargo desde el golpe militar han transcurrido 40 años y el legado de la dictadura militar está a la vuelta de la esquina como una herencia que en todas nuestras instituciones huele a podrido.

Donde el ex Presidente, don Patricio Aylwin demuestra cierta dificultad para entender la realidad es cuando alaba al tirano Augusto Pinochet, uno de los seres más abominables y funestos que han existido por estas latitudes. Nuevamente insiste en que el ex dictador Pinochet, convertido en comandante en jefe y ex Presidente de Chile por su propia voluntad, no atropelló la legalidad y respetó al Presidente en los “ejercicios de enlace” y en “el boinazo”, y que no presionó a dos ex Presidentes democratacristianos en el caso “pinocheques” para defender a su primogénito de las manos de la justicia.

El famoso dicho “en la medida de lo posible”, una especie de minimalismo político, que ha permitido a muchos responsables de crímenes de lesa humanidad quedar impunes, y los peores de ellos están en casinos, financiados por todos los chilenos, cuando no se dedican a dictarle cátedra al Presidente de la República, desde el Hospital Militar - Álvaro Corvalán -.

Cuando uno lee al ex Presidente, a sus ministros, a su vocero Enrique Correa y otros tantos socialistas y democratacristianos, si no hubiera vivido en Chile, creería que los “ejercicios de enlace” y otras bravatas del tirano eran fiestas de la primavera o juegos de disfraces para entretener a los niños, y que jamás levantó la voz para presionar a los presidentes democráticos.

Es triste comprobar el grado de traición y complacencia con la dictadura en que cayeron muchos líderes de la Concertación, que en su servilismo inconsciente, terminan rindiendo pleitesía a su opresor, que se llama “síndrome de Estocolmo”.

Por esta razón y otras más, la ciudadanía los expulsó del poder.

Para Tejemedios
Rafael Gumucio Rivas
Historiador, Escritor y Ex Embajador en Francia

EL CREMATORIO DE LOS POBRES TORRANTES

En Chile todos los días se violan los derechos, sin ninguna condenación ni quiera de los organismos cuya misión es defenderlos: hay escuelas para pobres y para ricos; hospitales donde los viejos marchan, con paso de parada, a la muerte cuando carecen de dinero; hay cárceles que son verdaderos hoteles de cinco estrellas para asesinos, como Krassnoff, Contreras o Corvalán. No faltaría más que se construyera una nueva prisión, más elegante que Punta Peuco o Cordillera para empresarios de las farmacias, de La Polar o de los polleros, como Aristía.

La vida parece que no vale nada para este Chile enlodado por la adoración al dinero, un país de mierda, donde “cuánto tienes cuánto vales”. A dos años de la tragedia de la cárcel San Miguel – verdadero crematorio viviente – nadie es responsable. Este gobierno de opereta no ha sido capaz de cumplir, ni siquiera, un 20% de las reformas del sistema penal prometidas. ¿Acaso los delitos cometidos por los ochenta y un reos muertos son mayores que aquellos de los gerentes de La Polar, o de los “polleros”, o de las farmacias coludidas, que han atentado contra miles de chilenos estafados?

El 90% de los reos hacinados en las cárceles de Chile son familiares de personas que, alguna vez, han estados presas. A diferencia de algunos curas pedófilos, como Karadima, que ha tenido oportunidad de llegar a altos niveles educacionales y económicos, o de los dueños de las grandes empresas – y del Chile monopólico – que a su vez, son amigos de presidentes, parlamentarios, lobistas y, en general de los “prohombres” de este país, los familiares de los ochenta y un reos muertos, solamente con suerte han recibido educación en las pésimas escuelas municipales, y viven en poblaciones dominadas por narcotráfico, sin mayores horizontes de esperanza y con una sociedad que los desprecia.

Es cierto que no es exclusivamente la culpa de este gobierno: la comparte perfectamente con el tirano Augusto Pinochet y, por cierto, con la Concertación que, en este plano, como algunos otros, quedó con una deuda con el pueblo chileno y jamás terminará de pagarla. Para rematar la estupidez, este gobierno quiere llenar aún más las cárceles creando el terror en las poblaciones so pretexto de defender a las víctimas del delito.

Las cárceles chilenas no difieren mucho de los campos de concentración nazi y ninguna persona puede habitar en estos verdaderos tugurios, universidades del delito, donde el que sale vivo, de seguro, volverá a delinquir. Mientras el Estado no pueda garantizar la reinserción de los reos, seguirá atropellando flagrantemente los derechos humanos. Mientras exista Punta Peuco o Penal Cordillera al lado de la ex Penitenciaría, esto de la igualdad ante la ley será una verdadera burla. Se entiende que un Parlamento coludido jamás emprenda una acusación constitucional, como le correspondería a un ministro de Justicia, de quien depende el sistema penitenciario - por cierto, la Concertación no tiene ninguna autoridad moral, pues construyó Punta Peuco-. Pasarán los años y este leproso país segmentado seguirá siendo igual. Una mierda de país.

Para Tejemedios.cl
Rafael Luis Gumucio Rivas
Escritor, Historiador, Ex Embajador y amigo entrañable de mi ex alumno, Iván Quintana, un iconoclasta hasta la médula. Saludos a todos quienes gustan de mirar la verdad a la cara.



LOS POLÍTICOS VIUDOS DEL VERANO

Carlos Larraín e Ignacio Walker son los viudos de verano de este año. Los infieles masculinos tienen una especie de instinto suicida que los lleva, en la mayoría de los casos, a dejar huella de sus infidelidades – un pasaje, una carta, una boleta de cine, en los bolsillos del pantalón o de la chaqueta o, los más modernos, un correo electrónico, un mensaje de texto u otro producto más desarrollado de la cibernética – cualquiera que conozca un poco a las mujeres sabe muy bien que le revisarán su ropa, memorizarán sus claves y, al fin, serán descubiertos con prontitud. Sostengo la hipótesis de que estos infieles, por sentimiento de culpa, o por ser valorados por sus esposas a causa de su virilidad decreciente, hacen todo, lo posible por ser descubiertos.

Algo análogo ocurre con la pareja Larraín-Walker: pololeaban hace tiempo, pero sus esposos castigados – Coloma y Andrade – sostienen ignorar las infidelidades en que habían incurrido sus víctimas de violencia doméstica. Carlos Larraín estaba muy aburrido de los sucesivos “golpes de Estado” de los autoritarios “coroneles de la UDI y, a su vez, Ignacio Walker comenzaba a captar que su matrimonio con el Partido socialista no los llevaría a buen puerto. Al fin y al cabo, la única manera de salvar la Concertación sería la candidatura de Michelle Bachelet – de nuevo, una socialista candidata a la presidencia – y el reparto del botín del Estado para la Democracia Cristiana.

El Presidente de la República, al parecer militante del partido de Carlos Larraín, no sólo está desesperado por los sucesivos baños de impopularidad, sino que da cada día pasos más errados e ininteligibles: un día llama a todos los ex Presidentes de la Concertación, se supone, para acordar un camino de superación de la crisis de representación a través de las reformas políticas y tributarias; otro día exige a los partidos un Acuerdo amplio para reformar el sistema binominal; hoy desahucia el documento suscrito por los “infieles” Carlos e Ignacio.

Este compromiso no era nada de mediocre, pues planteaba, nada menos que tres reformas políticas radicales: el reemplazo de la monarquía presidencial por el semipresidencialismo; el sistema binominal por una proporcional; la elección de Intendentes y Cores. Además destruía el duopolio Concertación-Alianza, una colusión política tan inmoral como aquella de los polleros – a propósito, hace tiempo que no tenemos noticia de estos “pillines” -. Aún cuando ambos amantes lo nieguen, nada más práctico que este matrimonio, pues volveríamos a los tres tercios o, posiblemente, a un sistema política muy abierto y fragmentado, pero de una gran representatividad.

Respecto a las acciones de la casta política, la única actitud posible es la filosofía de la sospecha: en la historia nunca ha ocurrido que los conservadores de derecha y de izquierda sean capaces de autor reformarse para evitar la catástrofe – la sola actitud que se les reconoce es “después e mí, el diluvio”, de Louis XIV, o escribir que no ha ocurrido nada en el diario de Louis XVI, justo el día de la toma de La Bastilla. La característica de los conservadores es el más perfecto inmovilismo o el “gatopardismo”.

El escenario más posible es análogo a lo que ocurre con las parejas de infieles de verano: una vez descubierto el pastel, vuelven a sus esposas quienes les perdonan, muy amablemente, sus infidelidades. La Democracia Cristiana y Renovación Nacional volverán a ser golpeados por los socialistas y los gremialistas respectivamente, pues, como ocurre a menudo, más vale conservar el patrimonio incólume, que tener que separar bienes en una larga contienda judicial, como está ocurriendo con Miguel Piñera.

Su Excelencia ha elegido el camino de dejarse avasallar por la UDI, verdaderos “matones de barrio” y pasar por el gobierno más ineficiente de nuestra historia, una especie de Barros Luco desabrido, y además cuenta pésimos chistes, un humorista pifiado por el público.

PARA TEJEMEDIOS
RAFAEL GUMUCIO RIVAS
HISTORIADOR, ESCRITOR Y EX EMBAJADOR



EN CHILE TODOS LOS DÍAS SE VIOLAN LOS DERECHOS

En Chile todos los días se violan los derechos, sin ninguna condenación ni quiera de los organismos cuya misión es defenderlos: hay escuelas para pobres y para ricos; hospitales donde los viejos marchan, con paso de parada, a la muerte cuando carecen de dinero; hay cárceles que son verdaderos hoteles, de cinco estrellas, para asesinos, como Krassnoff, Contreras o Corvalán. No faltaría más que se construyera una nueva prisión, más elegante que Punta Peuco o Cordillera para empresarios de las farmacias, de La Polar o de los polleros, como Aristía.

La vida de 81 una personas parece que no vale nada para este Chile enlodado por la adoración al dinero, un país de mierda, donde “cuánto tienes cuánto vales”. A un año de la tragedia de la cárcel San Miguel – verdadero crematorio viviente – nadie es responsable. Este gobierno de opereta no ha sido capaz de cumplir, ni siquiera, un 20% de las reformas del sistema penal prometidas. ¿Acaso los delitos cometidos por los ochenta y un reos muertos hace un año son mayores que aquellos de los gerentes de La Polar, o de los “polleros”, o de las farmacias coludidas, que han atentado contra miles de chilenos estafados?

El 90% de los reos hacinados en las cárceles de Chile son familiares de personas que, alguna vez, han estados presas. A diferencia de algunos curas pedófilos, como Karadima, que ha tenido oportunidad de llegar a altos niveles educacionales y económicos, o de los dueños de las grandes empresas – y del Chile monopólico – que a su vez, son amigos de presidentes, parlamentarios, lobistas y, en general de los “prohombres” de este país, los familiares de los ochenta y un reos muertos, solamente con suerte han recibido educación en las pésimas escuelas municipales, y viven en poblaciones dominadas por narcotráfico, sin mayores horizontes de esperanza y con una sociedad que los desprecia.

Es cierto que no es exclusivamente la culpa de este gobierno: la comparte perfectamente con el tirano Augusto Pinochet y, por cierto, con la Concertación que, en este plano, como algunos otros, quedó con una deuda con el pueblo chileno y jamás terminará de pagarla. Para rematar la estupidez, este gobierno quiere llenar aún más las cárceles creando el terror en las poblaciones so pretexto de defender a las víctimas del delito.

Las cárceles chilenas no difieren mucho de los campos de concentración nazi y ninguna persona puede habitar en estos verdaderos tugurios, universidades del delito, donde el que sale vivo, de seguro, volverá a delinquir. Mientras el Estado no pueda garantizar la reinserción de los reos, seguirá atropellando flagrantemente los derechos humanos. Mientras exista Punta Peuco o Penal Cordillera al lado de la ex Penitenciaría, esto de la igualdad ante la ley será una verdadera burla. Se entiende que un Parlamento coludido jamás emprenda una acusación constitucional, como le correspondería a un ministro de Justicia, de quien depende el sistema penitenciario - por cierto, la Concertación no tiene ninguna autoridad moral, pues construyó con Punta Peuco -. Pasarán los años y este leproso país segmentado seguirá siendo igual.

PARA TEJEMEDIOS
RAFAEL GUMUCIO RIVAS
HISTORIADOR, ESCRITOR Y EX EMBAJADOR